Alhama de Murcia
Patrimonio Histórico
| La referencia a Alhama de Murcia lleva implícito la
asociación a sus aguas termales conocidas desde época
romana y cuyos baños se han conservado in situ. Las
primeras noticias sobre Alhama de Murcia ya hacen
referencia a sus aguas como la del relato de Ibn Hayyan
que menciona una expedición cordobesa en el año 896 por
la Región de Murcia. En ella se menciona el lugar de Ayn
Saytan o Fuente del Diablo, situada por el cronista entre
la capital y Aledo, que por la situación geográfica
debe corresponder a Alhama. En la segunda mitad del siglo
XI el geógrafo Al-Udri menciona Laqwar que será
conocida en el siglo XIII como Hamma Bi-Laqwar. La
mención más exacta que hace referencia a la
fortificación y al baño de Alhama corresponde a la
crónica del viaje de Al-Idrisi en el siglo XII que, en
su viaje por el valle del Guadalentín, menciona los
castillos de Librilla, Alhama (Hisn al-Hamma) y Aledo. Dentro del contexto general que es el valle del Guadalentín, Alhama de Murcia ha seguido una ocupación humana similar desde la Prehistoria hasta la actualidad. Los yacimientos arqueológicos se distribuyen por el término municipal en base a los recursos naturales del medio físico: agua en manantiales y nacimientos, tierras fértiles, pastos, cerros de mediana elevación con fácil defensa... Junto a estos yacimientos se conservan otros edificios de interés histórico que muestran el gran legado que a lo largo de la historia ha ido permaneciendo, ofreciéndonos la posiblilidad de contemplarlo. Son, sin duda, los Baños Romanos, los restos arqueológicos más importantes del municipio que con una antiguedad de dos mil años permiten al visitante hacer un recorrido por el típico baño romano con dos sectores diferenciados: baño termal-medicinal y baño recreativo. El baño de recreo sigue un esquema lineal simple desde la primera sala, donde se desvestían (apoditerium), para pasar a la sala de baño frío (frigidarium), de esta a otra templada (tepidarium) y finalizaba en la sala caliente (caldarium), desde la cual se volvía a realizar el camino inverso. De esta forma se obtenía un baño con gradación de temperaturas muy saludable. El baño medicinal se realizaba en el interior de las dos salas abovedadas (una para cada sexo), desde donde se contempla el manantial con una gruta de unos treinta metros visitables pudiéndose recorrer la gruta subterránea donde nacía el agua de las entrañas del Cerro del castillo y cuyas aguas, despues de utilizarse en el baño, eran conducidas a través de una galería subterránea a las afueras de la población para el riego de la huerta. La llegada de los musulmanes a la península ibérica en el siglo VIII supone el control militar de los núcleos donde existía una importante población de tradición tardorromana. El castillo de Alhama es un conjunto fortificado asociado a una población estable que cumplía una función estratégica de control. Tras la conquista castellana, la villa quedó en depósito real hasta que en 1387 fue incorporada al Señorío de los Fajardo. Conserva una importante parte de las murallas con el original trazado islámico con escasas reparaciones de época cristiana. Su cronología abarca desde finales del siglo XI o principios del siglo XII hasta el siglo XVI, cuando la población comienza a extenderse al pie del Cerro, en la denominada Plaza Vieja que conserva hoy día el trazado radial de sus calles desde la plaza y algún que otro rincón que conserva el antiguo trazado de estrechas y angostas callejuelas de época musulmana. Desde el siglo XIV tenemos noticias de un templo bajo la advocación a San Lázaro que será ampliado bajo el patronazgo del Marqués de los Vélez en 1525 y cuya reedificación definitiva tendrá lugar en 1701 con la construción de la capilla mayor nueva y la construcción del crucero. En 1747 se finaliza la magnífica portada barroca compuesta de dos cuerpos sobre un fondo de sillares. El primero de ellos está formado con pilastras de orden toscano situadas a ambos lados de la puerta, coronada con arquitrabe liso y un friso adornado de flores y angelotes. El segundo cuerpo está flanqueado por dos piezas a modo de flameros y entre motivos florales contiene en su centro el anagrama de María, sobre el que se sitúa la hornacina con la imagen de nuestra Sra. de Gracia. Tanto la sacristía nueva, obra de Lorenzo Alonso realizada dentro de los esquemas neoclásicos, como la Capilla de la Comunión, que realizó el arquitecto murciano Gonzalvez Ros siguiendo el trazado de Alonso, constituyen dos de los elementos más interesantes del conjunto religioso. De obligada referencia es la visita al interior de la Iglesia donde podemos contemplar la sacristía nueva realizada por el arquitecto Lorenzo Alonso de estilo neoclásico y la capilla de la Comunión o del Rosario, que realizó el arquitecto murciano Gonzalvez Ros siguiendo el trazado de Alonso, y en cuyo altar está colocada la imagen de la Virgen del Rosario, patrona de Alhama. La Iglesia de la Concepción de principios del siglo XVII, también se reedificó con los planteamientos arquitectónicos y artísticos del siglo XVIII, característicos del barroco murciano y se estructura en una nave única con bóveda de lunetos y capillas comunicadas entre si. La gran ruta cultural del siglo XVIII se completa con los edificios vinculados a la actividad económica y que son un fiel exponente de la denominada "Arquitectura del Grano": La Casa de la Tercia, granero del Maqués de Villafranca y los Vélez situado en la calle larga y que conserva el escudo del Marquesado rodeado del Toisón de oro; el Pósito Municipal situado en la calle de Fulgencio Cerón Cava y el Centro Cultural Plaza Vieja, cuyo edificio era particular y fue adquirido por el Gobierno municipal para Ayuntamiento, función que desempeñaría desde 1923 a 1986, son ejemplos de estas edificaciones monumentales caracterizadas por la clásica arquitectura de ladrillo junto a los tramos enlucidos de mampostería. La impronta artística del siglo pasado y actual aparece reflejada en las casas del casco antiguo de la Plaza Vieja, calle Larga, Corredera, que con sus fachadas clásicas y coloridas sumergen al visitante en un ambiente de paz y sosiego al pie del Cerro del Castillo, ofreciendo al mismo tiempo un interesante legado cultural, junto a otros edificios municipales como la Casa de las Saavedras, el Ayuntamiento, la Plaza de Abastos. El crecimiento de la población delimita nuevos espacios arquitectónicos y jardines salpicados de edificios públicos de los últimos tiempos como la casa de los Saavedra y el actual Ayuntamiento, ambas de principio de siglo, o la Plaza de Abastos construida en 1928. En los últimos años, la plaza de la Constitución, el parque de La Cubana y el jardín de los patos junto con su entorno enmarcan el nuevo centro social y económico de la villa, en detrimento de la antigua Plaza Vieja que, con sus imponentes casonas nobles y la antigua e inolvidable Fuente del Caño, siguen siendo de obligado punto de encuentro para el visitante. |