OZONO SURESTE
Tlfs. 606 30 14 30 y 609 64 04 43 - fax. 968 62 38 45
9.- EL OZONO EN ASEOS
Los aseos son inevitables centros de contaminación, por el fin al que están destinados. Por muy inmejorables que sean las condiciones de limpieza e higiene que en ellos haya, siempre están presentes emanaciones amoniacales procedentes de la descomposición de la urea. Todo esto unido al desprendimiento de gases, de las deposiciones fecales, origina un desagradable olor que no eliminamos al solaparlo con un perfume por fuerte o especial que este sea.
El perfumador viene a añadir un nuevo gas que, aunque por sí solo tenga un olor agradable, deja de serlo al mezclarse con los que ya existen en esa clase de ambientes. Incluso en la mayoría de los casos esta mezcla viene a ser aun más desagradable.
La perfecta solución estriba en no añadir gases ni elementos extraños, sino por el contrario, eliminarlos, hacerlos desaparecer, para lo cual pueden adoptarse dos soluciones, una física y otra química.
La segunda solución consiste en eliminar los gases contaminados con una simple reacción química, que una vez destruido el agente desagradable regenere la atmósfera y la haga perfectamente respirable. El OZONO cumple paso a paso ésta misión.
No siendo más que un estado alotrópico del oxígeno, se genera con una activación adecuada de este, adquiriendo la molécula 02, un ion negativo 0-, tomando la estructura 03, que por su gran inestabilidad se descompondrá rápidamente fijando oxígeno naciente y, en suma "oxidando" las sustancias que son origen de los malos olores. Después de realizar esta misión destructora vuelve a ser oxigeno, con lo cual no habremos introducido ningún elemento extraño en la atmósfera.
Pero el OZONO no termina con su labor desodorizante. El OZONO desinfecta al mismo tiempo.
Es sabido que los aseos, precisamente por ser aseos, son centros de contagio de enfermedades. En los lavabos, retretes y urinarios, pueden depositarse con gran facilidad gérmenes procedentes de organismos infectados y permanecer allí (las condiciones de humedad y temperatura son propicias), en espera de un nuevo huésped.
El OZONO, con su presencia en el ambiente, destruye por oxidación todos los gérmenes del aíre, garantizando una perfecta asepsia.
Su acción es rápida, poco tiempo después de comenzar la generación de OZONO se respirará un aire limpio, exento de olores y gérmenes, dando una agradable sensación de frescor como en la alta montaña. Y la presencia de una ligera sobrecarga de OZONO en el aire nos dará una total garantía de que allí no vamos a contraer enfermedad alguna. Que los locales a que nos referimos son "aseos propiamente dichos".