OBJETIVOS DE LA ASOCIACIÓN PARA LA
DEFENSA DEL ENTORNO NATURAL
DE CABO DE PALOS
Esta asociación ha partido de la concienciación ciudadana ante el reiterado peligro que viene sufriendo últimamente la conservación del enclave natural de Cabo de Palos, objeto de salvaje especulación urbanística y de proyectos de remodelación de costas. Por ello, y pretendiendo preservar en el mejor estado posible para las generaciones futuras un entorno único, DECIMOS
NO a la destrucción del entorno natural y urbano tradicional de Cabo de Palos.
NO a la especulación y al desarrollismo salvaje.
SI a la conservación del medio natural y al desarrollo económico y turístico racional.
SI a la preservación de la belleza de Cabo de Palos.
En los últimos años Cabo de Palos ha sido objeto de importantes transformaciones, algunas de ellas positivas, pero otras quizá no tanto. Son duda alguna el turismo es el principal responsable de estos cambios, y debe continuar siendo el principal motor económico de la zona. Pero ha llegado el momento de aportar soluciones que permitan compatibilizar este desarrollo turístico con la conservación de los valores ecológicos y paisajísticos de este enclave, así como la preservación de las señas de identidad de su entorno urbano, pues lo contrario supondría la destrucción de todo aquello que le dota de atractivo para el visitante.
Recientemente este valor ecológico y paisajístico ha sido objeto de reconocimiento legal materializado en la creación de la Reserva Marina de Cabo de Palos - Islas Hormigas, en su vertiente marina, y del Espacio Natural Protegido de Calblanque en lo terrestre. Por lo tanto, resulta contradictorio que el medio urbano de Cabo de Palos, literalmente emparedado entre estas dos entidades naturales protegidas, no sólo no esta siendo objeto de medidas paralelas, sino que viene sufriendo un desarrollismo propio de épocas pasadas, reiterando los errores que arruinaron entornos similares a lo largo de toda la geografía nacional, y como ejemplo lamentablemente más próximo la vecina Manga del Mar Menor, que se ha convertido en símbolo de disparate urbanístico.
La tendencia de los últimos años refleja una ocupación exhaustiva del limitado espacio disponible dentro del propio cabo geográfico, sin previsión de dotarlo de espacios libres suficientes para el necesario desahogo urbano y esparcimiento de sus habitantes, así como de la infraestructura que debe preceder a toda construcción (alcantarillado, accesos adecuados...). Todo esto genera una permanente sensación de asfixia, problemas de tráfico, contaminación acústica, saturación de las zonas de baño: Es decir una pérdida general de calidad de vida.
Si queremos posibilitar el desarrollo económico y turístico a largo plazo, y que sea una inagotable fuente de riqueza para el pueblo de Cabo de Palos, éste ha de ser escrupulosamente respetuoso con los valores medioambientales, paisajísticos y urbanos. El planeamiento turístico inteligente y racional, ha de apostar por la calidad no por la masificación. Son demasiados ya los enclaves costeros estérilmente sacrificados al dios del hormigón.
Como medidas concretas tendentes a solucionar los problemas que hemos venido apuntando, enumeraríamos las siguientes:
Oposición rotunda a continuar construyendo masivamente en la zona que constituye la península natural que define el cabo geográfico. La imposibilidad de ensanchamiento de esta zona, acotada de forma natural por los acantilados del cabo, la convertiría, de agotar el suelo disponible para la construcción, en una zona angustiosa e inhabitable, permanentemente saturada y de casi imposible acceso.
Respeto de la configuración de las costas de Cabo de Palos. Sería difícil de precisar a largo plazo, el resultado que para la tradicional actividad pesquera de la población de Cabo de Palos, tendría la realización de obras que desfiguren la natural fisonomía de su bahía, por ser potencialmente peligrosas para el ecosistema de la Reserva Marina. Sin olvidar, que se perdería, sin duda alguna, uno de los principales encantos que tiene este lugar para el visitante.
Mejora de los servicios municipales. Que pasen en primer lugar por la puesta en servicio de la red de alcantarillado. Se hace imprescindible acabar con el congénito problema de saturación de fosas sépticas con los consiguientes malos olores y perjuicios sanitarios, que dañan a los residentes y deterioran la imagen del pueblo.
Construcción de zonas deportivas, verdes y de recreo; así como de instalaciones donde llevar a cabo actividades culturales, de las que el pueblo carece por completo. En Beneficio, muy especialmente, de los residentes permanentes.
En conclusión, propugnamos una política destinada a preservar los encantos tradicionales de Cabo de Palos, pero no mirando solo hacia el pasado, sino hacia un futuro de desarrollo racional, que permita compatibilizar lo que ha venido siendo con una mejora real de sus infraestructuras y de la calidad de vida de sus residentes, evitando un desarrollismo destructivo, y posibilitando por el contra un futuro mejor para todos.
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